El uso de cloro es el método más extendido en la desinfección de las aguas de consumo, en razón a que reúne la mayoría de las propiedades del “desinfectante ideal”. Adicionalmente, su acción desinfectante en superficies es reconocida universalmente a través de la evidencia científica, y una herramienta confiable para destruir la estructura del Virus SARS COV 2 responsable de la enfermedad Covid-19, por lo que utilizar correctamente una solución a base de este elemento químico en nuestros hogares, ayudará a reducir el riesgo de contagio y trasmisión del virus.

La principal acción de una solución desinfectante a base de cloro es la destrucción de microorganismos, la cual se basa en provocar alteraciones físicas y bioquímicas en las estructuras que conforman la pared celular bacteriana o envolturas orgánicas de diferentes agentes patógenos como los virus, destruyendo su barrera protectora lo que significa que ya no son capaces de multiplicarse ni causar enfermedad alguna.

Una de las características principales del cloro como desinfectante es la propiedad de prolongar su presencia en el agua como cloro residual, por muchas horas (hasta 48 horas). Es un gas irritante de olor fuerte y muy reactivo químicamente y se comercializa en tres formas: como gas a presión en cilindros de metal, como hipoclorito de calcio (sólido) en polvo granulado o tabletas y líquido, como hipoclorito de sodio comúnmente usado como blanqueador y desinfectante general de uso doméstico.

La forma líquida (hipoclorito de sodio) es la forma más frecuente de comercialización. Normalmente, la concentración que se expende en el mercado como cloro doméstico es de alrededor del 4,9 al 5%.

Es importante señalar, que frecuentemente el hipoclorito de sodio comercial puede contener otras sustancias como detergentes y aromatizantes que se adicionan al cloro comercial para ser empleados en baños y cocinas. Por tanto, cuando se utilice cloro de uso doméstico para elaborar una solución desinfectante o clorar agua, este debe estar libre de otras sustancias adicionales. Debe ser cloro concentrado puro de uso doméstico.

Del mismo modo, al preparar una solución desinfectante no debe mezclarse con detergentes, desengrasantes, u otros productos químicos ya que pueden generarse sustancias tóxicas.

 Recomendaciones para uso doméstico:

  • Utilice agua de la llave y solución de cloro comercial en las siguientes proporciones para un litro de agua:
  • 20 ml de cloro (solución base) diluido en un litro de agua de la llave
  • 10 ml de cloro (solución base) diluido en 500 cc de agua de la llave
  • 5 ml de cloro (solución base) diluido en 250 cc de agua de la llave
  • Una vez preparada la solución y antes de su uso se debe esperar a lo menos 30 minutos para que exista una homogenización y dilución de la mezcla.
  • Dicha dosis permitirá una concentración de la solución desinfectante del 0,1 %, dosis recomendada por la OMS como suficiente para inactivar o destruir al virus responsable de la enfermedad COVID-19.
  • La preparación señalada debe ser renovada cada 48 horas y se recomienda aplicarla por aspersión con rociadores sobre diferentes superficies, complementando la acción previa de limpieza y desengrasado cuando corresponda.

Es importante señalar que la aplicación por sí sola de la solución desinfectante, no reemplaza el aseo y limpieza superficial de la dependencia. Es un complemento a los procedimientos de higiene y limpieza.

Programa Medicina Preventiva “Salud Ocupacional”