Conocida también como pérdida de audición, la sordera es la dificultad para oír o la imposibilidad total de usar este sentido. Cuando esta pérdida es parcial se le denomina “hipoacusia” (leve capacidad auditiva), cuando es total: “cofosis”.

La pérdida de audición puede deberse a causas genéticas, complicaciones en el parto, ciertas enfermedades infecciosas como también a la exposición a sonidos fuertes.

De acuerdo a lo señalado por el Dr. Enrique Valenzuela Torres, Jefe del Servicio de Otorrinolaringología del HMS, la prevención es fundamental para evitar verse expuesto al deterioro de la audición: “…dentro de los consejos más importantes para evitar la pérdida progresiva de la audición es evitar la exposición al ruido, ya que puede provocar una pérdida auditiva permanente e irreversible”.

El mismo profesional, destaca algunos aspectos muy importantes a tener en cuenta para evitar esta anomalía:

  • Detección precoz de la sordera en recién nacidos.
  • Evitar la exposición a sonidos y ruidos excesivamente altos.
  • Uso de equipo de protección personal para proteger los oídos al trabajar expuesto al ruido.
  • Evitar la introducción de objetos o sustancias extrañas en los oídos.
  • Evitar los golpes, cuidado con los deportes de contacto que pueden provocar traumatismos en la zona del oído y ocasionar problemas.
  • Acudir al especialista en caso de pérdida de audición, dolor, inflamación, taponamiento, zumbido y secreción de oídos.