El Síndrome doloroso lumbar es un conjunto de síntomas y signos clínicos que se caracterizan por dolor en la región lumbar también denominado lumbalgia que es la sensación dolorosa circunscrita a la columna lumbar que impide su movilidad normal.

El dolor lumbar es muy frecuente,  es una de las principales causas de consulta en atención primaria. Un 80 % de las personas entre 15 y 45 años han presentado algún episodio de dolor lumbar. Afecta por igual a ambos sexos y, aunque existen factores predisponentes, puede presentarse en cualquier actividad o situación. Es causa importante de ausentismo laboral.

El cuadro se resuelve espontáneamente en un porcentaje elevado de casos, lo que sumado a su etiología multifactorial explica la diversidad terapéutica, incluso quirúrgica.  En su manejo se debe valorar aspectos psicológicos, sociológicos, culturales y laborales, determinantes para evitar la cronificación del proceso.

Entre un  10 a 20% de las lumbalgias atendidas en el primer nivel se derivan al especialista, lo que conlleva que sea una importante causa de consulta a los especialistas quirúrgicos (neurocirujanos y/o traumatólogos).

Síntomas

Dentro de los tipos de dolor lumbar se encuentran los siguientes según orden de frecuencia.

  • Lumbalgia o lumbago mecánico: Dolor lumbar que cursa con crisis aisladas o repetidas que duran menos de 3 meses. Dolor de evolución benigna, aparece en individuos mayores de 18 y menores de 50 años.
  • El síndrome facetario lumbar o vertebral: Es el dolor que se acompaña de contractura muscular paravertebral y afección de la mayoría de los movimientos vertebrales (flexoextensión, rotaciones, etc.).
  • El síndrome lumbociático: Hablamos de lumbociática, o síndrome radicular, cuando el dolor se irradia a uno o dos miembros inferiores siguiendo el trayecto del nervio ciático, con afección motora o sensitiva del mismo.

 Tratamiento

Pese a que la mayoría de los cuadros dolorosos lumbares ceden en forma espontánea, es adecuado tener una evaluación profesional por un médico general y determinar una derivación oportuna a especialista en caso de refractariedad al tratamiento. El tratamiento se debe adecuar a cada paciente,  utiliza fármacos analgésicos, relajantes musculares, además de kinesioterapia integral, fortalecimiento muscular,  adecuado control del peso corporal y postura.