Debido a la contingencia actual, nuestra alimentación se ha visto afectada, dado el cambio en nuestras rutinas diarias y la vivencia de emociones que pueden afectar nuestra capacidad de pensar, planificar y actuar, por lo que es posible que muchos estemos manteniendo una alimentación como respuesta a las emociones.

Frente a esto, mantener una “alimentación consciente” nos permite ejecutar una correcta toma de decisiones a la hora de ingerir alimentos, ya que es una herramienta práctica para controlar el impulso emocional, que en varias ocasiones nos lleva a comer de manera inadecuada e incluso descontrolada, especialmente cuando aumentamos el consumo de alimentos altos grasas o en azúcares refinados, cuyos aportes a la nutrición del cuerpo son nocivos cuando se proporcionan en exceso.

Si esto te está pasando, debes saber que una alimentación emocional,  puede priorizar ante el hambre fisiológico normal, impidiéndonos comprender que el consumo de ciertos alimentos nos puede traer un bienestar solo de manera temporal y no de forma permanente, esto significa que caemos es una falsa sensación de felicidad y así comenzamos el camino hacia un hambre condicionada por un estado de ánimo.

 ¿Qué es la alimentación consciente?

El concepto viene derivado de la práctica del mindfulness, que es la capacidad de prestar atención plena al momento presente y se puede aplicar al proceso de alimentación con el fin de prestar atención a lo que comemos, lo que permitirá mejorar la forma en la que nos relacionamos con la comida trabajando en la esfera mental y emocional.

Debe tenerse en cuenta que es una habilidad que no se logra de un día para el otro, pero con el tiempo es posible alcanzar una alimentación más equilibrada y una relación más saludable con los alimentos y con nosotros mismos.

¿Cómo podemos practicarlo?

 

 

 

 

 

 

“Programas de Medicina Preventiva”
Prevención de Enfermedades Cardiovasculares, Educación y Promoción de la Salud  y Salud Mental