Para algunas personas, disfrutar de un baño en una piscina o en la playa, no les resulta tan placentero como a la mayoría, porque al exponerse a aguas contaminadas los hace susceptibles a presentar infecciones óticas, las cuales suelen ser muy dolorosas.

La otitis o inflamación de la región auditiva, puede estar provocada por la entrada de agua dentro del oído, que presiona el canal auditivo, provocando dolor y dificultad auditiva, o bien se genera por una infección bacteriana o fúngica desarrollada a partir del agua del baño o de la que se acumula dentro del oído.

Por todo ello, es importante evitar la entrada de agua dentro del oído, así como proceder a realizar un buen secado de los oídos siempre después de un baño.

Los niños son muy propensos a padecer más otitis que los adultos, por su manera de bañarse, que incluye muchas zambullidas dentro del agua y es más fácil que esta quede retenida en el oído medio, favoreciendo el desarrollo de las infecciones y, por otra parte, porque su trompa de Eustaquio es más pequeña y las mucosidades de nariz y boca llegan con mayor facilidad hasta el oído.

Secado de oído ¿Cómo?

Para evitar complicaciones dolorosas en el oído, hemos visto que es muy importante que este se mantenga seco y, además, limpio después de un baño.

  • Para secar el odio, en condiciones normales, basta que lo hagamos con una toalla al salir del agua. Podemos, además, utilizar un secador de pelo a temperatura natural y guardando cierta distancia del oído para estar más seguros de obtener un mejor resultado.
  • Si el agua ha entrado al oído y no sale de manera directa y espontánea, habrá que hacer maniobras para provocar su salida, inclinando la cabeza y abriendo y cerrando la boca como si masticáramos.
  • La presión con el dedo o con la palma de la mano sobre la parte externa de la oreja provocando un efecto succión, a veces es suficiente para destapar el oído y que salga el agua acumulada.
  • En ningún caso utilizaremos los bastoncillos de algodón para secar el oído ni para provocar la apertura del mismo. Es muy peligroso el uso de éstos, ya que con ellos podemos dañar el tímpano y además porque al realizar estas maniobras con la presencia de cerumen, podemos provocar que este se compacte al interior del conducto auditivo, favoreciendo la formación de un tapón de cerumen generando hipoacusia (disminución de la audición), requiriendo necesariamente de una intervención clínica para evacuarlo.

 

MAY (OSS) Natalia Freig Droguett
CMM “Santiago Centro”