Según la Asociación Chilena de Seguridad (ACHS), el 2020 un 34,6% de las personas entre 21 y 68 años en Chile exhibieron síntomas asociados a probables problemas de salud mental.

La situación pandémica que aún vive el planeta nos mantiene a la expectativa y ansiosos de lograr la normalidad en el diario vivir. La situación de contagios nos ha obligado a cambios en nuestra rutina cotidiana y a la adaptación de hábitos básicos de vida, como el teletrabajo o la enseñanza de los niños en casa, lo que ha incidido en alteraciones de la salud mental de cada uno de nosotros.

La vacunación masiva ha significado “una luz de esperanza”, pero esto no ha terminado y aún queda mucho por hacer. El fin de las vacaciones y el retorno a clases y al trabajo, supone un aumento de los trastornos asociados a la salud mental que los expertos advierten como una posible “segunda ola” de trastornos asociados a la pandemia. Estos cambios afectan el estado de ánimo, dificultad para conciliar el sueño, sudoración de manos, malestares físicos de cuello y espalda, entre otros.

El hecho de volver a la rutina diaria de trabajo en tiempos de pandemia, puede traer varias complicaciones. Así lo señala el Jefe del Departamento de Salud Mental del HMS, TCL (OSS) Oscar Toledo: “…históricamente, marzo se asocia a múltiples factores estresores. Producto del Covid-19, la gente ya experimenta un “agotamiento emocional”, por lo que algunos síntomas podrían empeorarse en personas con afecciones de salud mental. El trabajo no presencial, el regreso a clases semipresenciales, sumado a que el mes implica mayores costos económicos y estrés de inicio de año laboral, son factores a tener en consideración.” Agrega que un descanso eficaz debe ser en periodo estival de al menos 15 días: “Muchos no han podido tener ese periodo de descanso, lo que repercutirá en que nuestro organismo no responderá de la mejor manera, haciendo que nos veamos sobrepasados“.

¿Qué hacer al respecto?
“El primer paso es aceptar que estamos en tiempos inciertos y que esto genera que tengamos miedo, que nos cuesta dormir y que esto le está pasando a una gran parte de la población. Esto nos ayuda a ser más empáticos y tener más consideración con nosotros mismos, aceptando que es normal que estemos ansiosos, que los niños estén angustiados y que este año no sea “un año corriente”. Agrega además que: …”es importante tener en cuenta que las actividades recreativas y familiares, así como el ejercicio físico y la comunicación con los amigos y cercanos, son herramientas muy efectivas para afrontar esta situación”.