En el marco de las actividades planificadas por el COSALE para el presente año, con proyección al 2022, se encuentra la implementación de un nuevo Modelo de Salud Integral con enfoque familiar y énfasis en la atención primaria, desarrollando estrategias de promoción de la salud, prevención de enfermedades y mejorando la oportunidad de acceso al diagnóstico y tratamiento. En este contexto, el abordaje de uno de los mayores factores de riesgo para el desarrollo de Enfermedades Crónicas No Transmisibles (ECNT) como lo es el consumo de tabaco, resulta de vital importancia  tanto desde el punto de vista preventivo como curativo.

El tabaquismo a nivel mundial representa la principal causa de enfermedad y muerte prevenible. El año 2010 ocurrieron más de seis millones de muertes asociadas al tabaco y la proyección para el año 2030 es de 10 millones por esta misma causa.

En América Latina, representa la tercera causa de muerte y de años de vida perdidos (AVISAs) después de la obesidad y la hipertensión arterial. Además, debido a las enfermedades que provoca, el consumo de tabaco se asocia a una disminución de la productividad y a la generación de mayores gastos médicos. Como resultado, los individuos y sus familias se enferman y empobrecen. Según la última Encuesta Nacional de Salud (ENS 2009-2010) el 40,6% de la población sobre 15 años es fumadora, en promedio el consumo de cigarrillos diarios es de 10,4 y la edad de inicio es de 17,9 años para ambos sexos.

En términos laborales, los fumadores chilenos pierden hasta 1,7 horas diarias sólo en “salir a fumar”, lo que equivale a 59 días perdidos de jornada laboral en un año por trabajador, es decir, casi tres meses al año, considerando 5 días laborales a la semana. Lo anterior sin contar los días perdidos por enfermedades relacionadas al consumo de tabaco, además de un gasto anual de  $821.000 en compras de cigarrillos.

Nuestra realidad como Institución no se encuentra ajena a esta situación nacional. Así lo evidencian los estudios realizados el 2006 y 2011, que muestran que a pesar de que la prevalencia de fumadores ha disminuido en un 1,7% durante este periodo, actualmente un porcentaje alto de la población es fumadora (41,8%).

De acuerdo a lo anterior y en relación al riesgo de mortalidad que representa el tabaquismo para nuestros beneficiarios, el COSALE ha desarrollado el “Plan de Prevención y Tratamiento del Tabaquismo” con el que implementará una serie de acciones de salud, orientadas a evitar el consumo de tabaco por medio de intervenciones de carácter preventivo y contribuir al cese del tabaquismo por medio de acciones curativas. Así, con este plan se busca disminuir la prevalencia de los índices de tabaquismo, lo que en una primera etapa será para los beneficiarios titulares activos y en forma posterior para los titulares pasivos y las cargas familiares.

Las acciones que ejecutará el COSALE contemplan campañas publicitarias para la prevención del consumo de tabaco, elaboración de una Guía de Práctica Clínica para el “Manejo del tabaquismo”, la que incluirá estrategias de tratamiento para el cese del hábito tabáquico, realización de talleres en Escuelas Matrices, charlas, investigaciones, capacitaciones que permitirán al personal especializarse en el área, entre otras intervenciones, todas ellas orientadas a prevenir el consumo o intervenirlo en aquellos casos en que ya se ha iniciado.