Todos en la infancia alguna vez tuvimos una pataleta o hemos sido testigos dPATALETA-ok-DMe una de estas. Independientemente del motivo que las causa, siempre resultan desagradables y, peor aún, pocas veces un adulto logra comprender cómo se debe lidiar con este comportamiento de los niños.

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Por eso fuimos a conversar con Nicole Aguirre Rowe, psicóloga del CMM. “Cordillera”, quien nos entregó interesantes detalles sobre cómo enfrentar el tortuoso berrinche que, de vez en cuando, se apodera de los más pequeños del hogar.

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¿Qué es una pataleta?

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“A diferencia de los adultos, los niños no poseen todas las herramientas para expresar lo que siente. En este sentido, las pataletas son una forma de comunicación y son absolutamente normales entre los 2 y los 4 años de edad. Los niños lo hacen para manifestar su disconformidad (rabia), para conseguir cosas o para manifestar dolor frente a una situación determinada y es un comportamiento que forma parte de su proceso de desarrollo o adaptación”.

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Forman parte del desarrollo de los niños, pero son bastante desagradables… ¿Qué debe hacer el adulto cuando comienzan los berrinches?

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“Es importante aclarar que no es bueno ni necesario terminar con las pataletas, lo que debemos aprender como padres es a manejarlas de la manera más adecuada, tanto para el niño como para el adulto. En este sentido, hay que darse un espacio para comprenderlas y llegar a acuerdos, así irán disminuyendo gradualmente su intensidad y frecuencia, hasta casi desaparecer entre los 4 y 5 años”.

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Muchos aplican castigos para terminar con las pataletas, ¿es recomendable castigar?

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“No es el camino. La rabia existe en todos los seres humanos, es una emoción básica y lo que tenemos que hacer es aprender a manejarla. Cuando retamos o castigamos a nuestros niños sólo les estamos diciendo “eres malo por tener rabia, así que reprímela, y cuando ya no la sientas te volveré a querer”, eso es lo que entienden los pequeños. Por eso es de suma importancia aprender a acompañar a nuestros hijos/as en sus pataletas. Por su parte, los niños que son acompañados en el día a día en el proceso de aprender a manejar su rabia, frustración o miedo, suelen superar estos cuadros con mayor facilidad”.

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 Entonces, ¿cuál es la forma adecuada de acompañar en la pataleta?

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“Lo principal es no perder la calma. Mostrarse enojado y gritar no servirá de nada, lo único que se logra con eso es que el niño aprenda esos comportamientos. Una atmosfera tranquila ayudará a recuperar el control y para eso es importante empatizar con la emoción que está sintiendo nuestro hijo, algo que se puede lograr por ejemplo abrazándolo. Lo que se debe lograr es que el niño se sienta seguro, porque está experimentando una sensación muy desagradable (rabia) que no sabe cómo manejar y él debe sentir que nosotros estamos ahí, que los amamos”.

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Hay niños que no dejan que los abracen en sus pataletas… ¿Cómo empatizar en estos casos? 

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“Existen otras formas de empatizar, como simplemente acompañarlo y estar a su lado. Así el niño/a entiende que no es rechazado por sentir rabia y que esta no es mala. Más tarde, cuando la rabia vaya menguando, podremos hablar con él o ella, utilizando frases como estas:

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-“Entiendo que haya sido terrible para ti haber perdido ese juguete, sé que lo querías mucho”…

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-“Sé que sientes mucha rabia porque se te cayó el helado, yo también me hubiese apenado, buscaremos una forman para solucionarlo”…

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Actitudes como estas pueden ser un bálsamo para su rabia y puede llevarlos a un control paulatino de la emoción”. 

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Muchos padres confunden esto con hacer todo lo que quieren los niños. ¿Qué pasa con el exceso de permisividad?

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“La base del manejo está en el equilibrio. Muchos padres confunden un manejo amoroso con inexistencia de límites o con convertirse en esclavos de los deseos de sus hijos y no se trata de eso. Los niños necesitan límites, para sentirse seguros, para tener un camino y es importante entender eso. Los límites no los ponemos porque somos padres y nos tienen que obedecer, los ponemos por su bien, porque así se les enseña cómo funciona la sociedad.

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El manejo amoroso de la pataleta no se refiere a cumplir con todo lo que el niño quiere, sino con enseñar y guiar en el proceso de desarrollo. El manejo emocional en la infancia es clave y vital para una vida emocional sana en la adultez y para esa labor los padres tenemos que estar 100% disponibles y capacitados.