Pensando en esta época del año y la contingencia que estamos viviendo, en la etapa adulta mayor, la persona se muestra más vulnerable a las deficiencias nutricionales, por los cambios fisiológicos, físicos, psíquicos y sociales, de ahí la importancia de mantener una ingesta adecuada de nutrientes de acuerdo a la edad, sexo, actividad física y las patologías presentes.

Dentro de este grupo etario surge una especie de anorexia “fisiológica”, que tiene múltiples causas (Problemas para masticar y tragar, extremidad superior deteriorada, movilidad restringida, deterioro cognitivo, estado depresivo, aislamiento social, pobreza, enfermedades agudas y crónicas, efectos adversos de medicamentos y dietas restrictivas por patologías), pues un importante grupo de adultos mayores están solos, y no se cocinan o no quieren comer.

En esta etapa, el apetito, así como la cantidad de alimentos ingeridos tiende a declinar, por lo que se debe tener especial cuidado de entregar una dieta balanceada y atractiva de acuerdo a las preferencias de cada adulto mayor, que aporte una nutrición equilibrada y saludable, y así evitar enfermedades como la pérdida de masa muscular, fracturas, osteoporosis, anemia, enfermedades cardiovasculares, algunos tipos de cáncer, dislipidemia, entre otros.

La ingesta calórica en adultos mayores es de 30 kcal/kg. de peso corporal/día (por ejemplo, si una persona mayor pesa 55 kg., su ingesta calórica diaria debe ser de 1650kcal.).

La ingesta de proteínas debe ser de al menos 1-1.2 gr. proteína/ kg de peso corporal/día (por ejemplo si la persona pesa los 55 kg, debiese consumir entre 55-66 gr. por día). Se recomienda consumir huevos (1-2 unidades diarias), carne de pollo, pavo o pescado.

La deshidratación en estas personas, se relaciona con la falta de líquidos en el cuerpo. Esto puede deberse a un insuficiente consumo, un exceso de pérdidas (por sangrado, vómitos, diarrea, etc.), pérdidas diarias por respiración, exudación, orina y heces. Las recomendaciones de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) es de 2 Lt. / día para mujeres y 2,5 Lt. / día para hombres de todas las edades.

Los problemas para masticar y tragar limitan la capacidad de comer alimentos de textura normal y por lo tanto, aumenta el riesgo de desnutrición. Alimentos con textura modificada (blando, molido, licuado) pretenden compensar estas limitaciones funcionales y, por lo tanto, apoyar una ingesta dietética adecuada.

Dado que la fibra dietética puede contribuir a la normalización de las funciones intestinales, es que se recomiendan cantidades diarias de 25 gr./día. Frutas como la ciruela (5 grs/porción), verduras como la espinaca (3 grs. /porción), legumbres (3 grs/porción), granos enteros (3-4 grs. /porción).

También existen los Suplementos Nutricionales Orales, productos densos en energía y nutrientes, utilizados para complementar la alimentación habitual y aumentar la ingesta dietética, habiendo una amplia gama de estos suplementos.

Los factores ambientales tienen un papel importante durante las comidas, entre ellas comer sentado en un comedor, acompañados de personas, sonidos ambientales, olores, temperatura e iluminación, accesibilidad, tamaño y presentación de los alimentos, son importantes al momento de ingerir alimentos y puede modificarse para apoyar una adecuada ingesta alimentaria en personas con dificultades para comer.

No olvidar:

1.-Evita alimentos con escasos nutrientes como el azúcar de mesa, harinas refinadas y carbohidratos simples (galletas, pasteles, queques, dulces, etc.).

2.-Cocina no sólo tomando en cuenta sus requerimientos nutricionales, sino también los gustos y deseos del adulto mayor.

3.-Todo suplemento vitamínicos como calcio, vitamina D, B, ácido fólico, magnesio, hierro, etc. Debe ser asesorado por un profesional experto.

4.-Consume gran cantidad de alimentos naturales.

5.-Realiza ejercicios de manera constante y gradual, para favorecer el incremento del apetito y evitar la pérdida de masa magra.

“Programas de Medicina Preventiva”
Programa Prevención de Enfermedades Cardiovasculares