La pérdida de la memoria normal relacionada con la edad, no es un impedimento para llevar una vida plena y productiva. Por ejemplo, en ocasiones podemos olvidar el nombre de una persona, pero recordarlo más tarde el mismo día. Asimismo, en otras, podemos olvidar dónde dejamos los anteojos y, tal vez, necesitemos hacer una lista para recordar las tareas que a diario debemos realizar. Estos cambios en la memoria se pueden controlar, y no alteran la capacidad de que podamos trabajar y vivir de manera independiente y llevar una vida social activa.

Ahora, a menudo la pérdida de memoria que interfiere en la vida cotidiana es uno de los primeros signos, o de los más reconocibles, de la demencia, aunque esta va asociada a otros síntomas, tales como el deterioro del razonamiento, el criterio, el lenguaje y otras habilidades de pensamiento. Su inicio es progresivo, empeora con el tiempo y deteriora las habilidades de una persona en el trabajo, en las interacciones sociales y en las relaciones. De ahí, su vital importancia en detectarla lo antes posible para trabajar en ella.

Por lo anterior, y al igual que en años anteriores, la Unidad de Geriatría del HMS realizó sus Séptimas Jornadas de la Memoria, la cual fue dirigida a adultos mayores de 60 años quienes, sometidos a una breve evaluación por profesionales de este servicio, recibieron las recomendaciones pertinentes, según cada caso en particular. La actividad se desarrolló en el Hall Central de dicho centro hospitalario y tuvo una gran afluencia de público.

Lorena Castex, enfermera de geriatría e integrante del comité organizador de las jornadas señaló: “Esta actividad es desarrollada por el equipo de Geriatría y refleja la conexión y el trabajo en equipo de todo un grupo de profesionales de la salud que, desde hace 7 años, realizan esta actividad para detectar y prevenir el deterioro cognitivo en nuestros adultos mayores. Así, quienes presentan alguna alteración en la evaluación, son derivados al Taller de la Memoria para trabajar las áreas alteradas. Además, les entregamos un pequeño libro, elaborado por nosotros, el cual contiene actividades para reforzar la memoria y con sugerencias de aplicaciones que se pueden bajar en sus celulares.”

 En total se atendieron 133 pacientes, a quienes se les aplicó un test denominado TYM, cuya finalidad es detectar precozmente alteraciones de la memoria, las que pueden ser revertidas y que reflejan el estado cognitivo de los pacientes.