El Alcohol es la sustancia más utilizada en Chile, a grandes rasgos pareciera ser un problema menor, sin embargo, vivimos en una sociedad con alta incidencia de alcoholismo, condición muchas veces silenciosa por el estigma social asociado.

Nuestro sistema de salud se sustenta a nivel global en la atención primaria de salud, médicamente se debe intentar aplicar la prevención y detección temprana de esta patología. Institucionalmente, existen herramientas para abordarlo, como la observación tanto de los pares como subalternos, y del calificador directo, junto con las Pautas de Observación Conductual, que irían en apoyo para la detección temprana de esta enfermedad que puede llegar a causar grandes daños tanto a nivel clínico, emocional, psicológico social, familiar e institucional.

¿Qué es realmente el Alcoholismo?

Es una enfermedad crónica y progresiva derivada de la ingesta en exceso y no controlada de alcohol, interfiriendo en la vida diaria, y que trae consecuencias conductuales, cognitivas y fisiológicas. Existen diferencias entre el uso, abuso y dependencia del alcohol.

  • Bebedor normal (Uso del alcohol): Persona de 16 años o más, no embarazada, que consume dieta balanceada con estado nutritivo normal, que toma alcohol sin embriagarse, no depende de eso para alegrarse, y puede consumirlo sin perturbar vida familiar, de pareja ni el rendimiento laboral.
  • Bebedor problema (Abuso del alcohol): Cualquier forma de consumo que produce consecuencias negativas para el individuo o para terceros, en las áreas de: salud, familiar, rendimiento laboral, seguridad personal y funcionamiento social. Puede ser con o sin dependencia. La mayoría de los problemas relacionados al alcohol son causados por este grupo de bebedores, y no por los dependientes.
  • Dependencia (Alcoholismo): Consumo compulsivo, tolerancia a la sustancia, síndrome de abstinencia (sensación de necesitar consumir y no poder seguir si no lo hace), ansiedad, irritabilidad, trastorno del sueño.

El tratamiento de esta condición debe ser siempre llevado por un equipo multidisciplinario (medico-psicólogo-enfermero), eventualmente con derivación al psiquiatra, y será fundamental contar con una red de apoyo. Lo ideal, será iniciar el tratamiento antes del desarrollo de dependencia y/o de eventuales daños psicológicos u orgánicos, que en caso de desarrollarlos, son en su mayoría, irreversibles e incurables.

Maria Martorell Nielnen
Capitán (OSS.)
EMB “Valdivia”