Con la llegada de las bajas temperaturas vienen de la mano las enfermedades respiratorias, ya sean virales o bacterianas, que complican la salud de la población más sensible, es decir, los niños y adultos mayores. Es por esto que, para evitar contagiarse y pasar un invierno sin mayores complicaciones, es necesario tener en cuenta algunas recomendaciones.

Adoptar medidas simples, como el lavado frecuente de manos, no compartir utensilios contaminados, ventilar adecuadamente las habitaciones, no fumar en espacios cerrados, cubrirse con el antebrazo la boca al toser y estornudar, además de tener una alimentación saludable y evitar aglomeraciones y contacto con personas que estén enfermas, pueden ayudar en gran medida a mantenernos sanos.

También es importante vacunarse contra la influenza, especialmente la población con mayor riesgo.

¿Quiénes deben recibir la vacuna?

 Dentro de la población objetivo a vacunar este año se encuentran:

-Las embarazadas, a partir de la 13ª semana de gestación.
-Los niños y niñas de edades comprendidas entre los 6 meses y los 5 años 11 meses y 29 días.
-Trabajadores de avícolas y de criaderos de cerdos.
-Trabajadores de salud.
-Adultos mayores de 65 años y más.

Los pacientes crónicos entre 6 y 64 años que presenten alguna de las siguientes condiciones de riesgo:

-Diabetes Mellitus.
-Enfermedades pulmonares crónicas, específicamente: asma bronquial, Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC), fibrosis quística, fibrosis pulmonar de cualquier causa.
-Pacientes con Rinitis Alérgica.
-Hipertensión arterial, Cardiopatías, específicamente: congénitas, reumáticas, isquémicas y miocardiopatías de cualquier causa.
-Enfermedades neuromusculares congénitas o adquiridas que determinan trastornos al tragar (deglución) o del manejo de secreciones respiratorias.
-Insuficiencia renal crónica etapa 4 o mayor.
-Obesidad mórbida.
-Insuficiencia renal en diálisis.
-Insuficiencia hepática crónica.
-Enfermedades autoinmunes como lupus, esclerodermia, artritis reumatoidea, enfermedad de Crohn, etc.
-Cáncer en tratamiento con radioterapia, quimioterapia, terapias hormonales o medidas paliativas de cualquier tipo.
-Infección por VIH.
-Inmunodeficiencias congénitas o adquiridas.

Mantenga una alimentación balanceada

Kiwis, mandarinas, naranjas, pomelos y limones son frutas ricas en Vitamina C, y por lo tanto son el mejor aliado para prevenir los molestos resfríos de invierno. Son antioxidantes y poseen mucha fibra, lo que favorece la digestión y ayudan a bajar de peso.

Las verduras de temporada fría tienen propiedades muy útiles contra los resfriados. Por ejemplo, la cebolla y el ajo son alimentos con propiedades antisépticas (eliminan microorganismos), lo que previene o ayuda en la recuperación de enfermedades respiratorias.

Otra buena opción son la  acelga y espinaca,  ya que aportan betacaroteno, fibra (que ayuda a regularizar el tránsito intestinal) y folatos, es decir, derivados del ácido fólico que, entre otras cosas, colaboran en la formación de proteínas y ayudan en la regeneración de tejidos.