Llegó marzo y con ello la vuelta a clases, por lo que es necesario adaptarse a la rutina escolar y con ello a los nuevos horarios en que los niños ingieren alimentos, sobre todo cuando están fuera de casa.

Las colaciones que ingieren los niños en el colegio son de gran importancia, ya que forman parte de la energía que deben consumir para aumentar su función cognitiva, concentración, destreza para resolver problemas, memorización y procesamiento de la información que van adquiriendo.

Sin embargo, las colaciones chatarras, como galletas, papas fritas, bebidas azucaradas, frituras y golosinas, provocan un aumento excesivo en el nivel de azúcar en la sangre, lo que produce que el cerebro gaste la mayoría de su energía en bajar el azúcar a niveles normales, impidiendo que el niño logre concentrarse en clases, impactando así, notoriamente el proceso de aprendizaje.

Por su parte, las bebidas azucaradas como la “cola”, el té y el café contienen altas dosis de cafeína y azúcar, lo que aumenta la hiperactividad en los niños y generan un mal comportamiento en los menores, dificultando la correcta realización de las clases y las actividades escolares.

La recomendación es que los padres prefieran colaciones saludables para sus hijos. Para ello, deben revisar el etiquetado nutricional de los alimentos en familia y elegir aquellos que contienen menos de 130 calorías por porción, que sean bajos en grasas totales (<3 gr por porción), bajos en sodio y bajos en azúcares.

Pero, ¡atención! La colación debe ser sólo para el recreo, no para comer en clases ni entre comidas, y debe estar compuesta por una porción líquida y otra sólida.

Ejemplos: