Generalmente el final de año se transforma en una é  poca caótica. Coinciden en unaestres-fin-de-años pocas semanas muchos compromisos, celebraciones, términos de estudios, paseos, planificación de las vacaciones, entre muchas otras actividades. Todo lo anterior, sumado a una mayor carga laboral por periodos de cierres de año y planificaciones para el próximo. Todo esto, junto a la revisión que cada uno hace en el plano personal de las metas que pudimos cumplir, proyectos que pudimos concretar y también de aquellos objetivos que no pudimos realizar y que en nuestra mente quedan como tareas pendientes.

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El estrés es adaptativo, en tanto nos moviliza a actuar o ponemos en alerta frente a situaciones que podrían ser amenazantes o que requieren de nuestra máxima atención. Sin embargo, estrescuando nuestro cerebro se siente amenazado por excesivas demandas (internas o externas) recibe una señal de peligro y echa a andar mecanismos de defensa, entonces podrían aparecen síntomas relacionados con la tensión tales como irritabilidad, dolores de cabeza, dolores de estómago, excesivo cansancio, dificultades para dormir, desgano, entre muchos otros que le avisan a nuestra mente y cuerpo que algo no está bien…entonces… ¿Qué hacer?…

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Aunque todo esto pareciera agobiarnos, existen una serie de medidas que podemos considerar para organizar nuestro tiempo de mejor manera y no estresarnos en el intento de cumplir con todo…

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Lo primero, según la Psicóloga del Programa Salud Mental de Medicina Prevenestres-de-navidad-624x375tiva, María José Silva, es hacer una planificación en un calendario de las actividades que tenemos por realizar, dividiendo las tareas importantes de las inmediatas y las urgentes, dando la prioridad a estas últimas. Una buena manera de enfrentar este desafío, es trabajar la “Asertividad” y decir NO a aquellas actividades que sabemos no podremos realizar o compromisos a los que no podremos asistir, disminuyendo así la presión por el exceso de carga y la frustración por no poder cumplir con las expectativas de otros. Resulta vital organizar nuestro tiempo y destinar horarios fijos para realizarlas, de manera de respetar nuestros ritmos de descanso y sueño habituales.

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En relación a lo anterior, agrega, debemos intentar tener durante este periodo conductas saludables en cuanto a nuestras rutinas de alimentación y sueño. Vigile los horarios de sus comidas, intente mantener una dieta equilibrada (sin consumo excesivo de alcohol, alimentos altos en grasas y consumo de tabaco), duerma al menos 8 horas diarias y dedique tiempo a actividades de esparcimiento con familia o amigos que lo alejen de las obligaciones propias de ésta época.

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Si se siente agobiado, busque ayuda en terceros en los que pudiera delegar algunas tareas, “no intente abarcar más de lo que realmente puede hacer”. Es mejor poner metas realistas y concretas, que aumentarán nuestra sensación de satisfacción y logro, más que intenciones que nos agobiarán.