Durante el verano aumentan considerablemente las atenciones de urgencia por ahogo, importante causa de mortalidad en nuestro país, y quienes están más expuestos a sufrir asfixia por inmersión son los niños en edad pre-escolar.

Cuando una persona cae al agua, entra líquido al aparato respiratorio. Después de cuatro a cinco minutos de no haber recibido oxígeno, el cerebro comienza a dañarse y esas secuelas se hacen irreversibles en la medida que ha pasado más tiempo, lo que puede llegar a causar muerte cerebral.

El tiempo y la reacción oportuna son factores importantes ante un accidente de este tipo. Toda acción adoptada en una situación de emergencia como las maniobras de reanimación deben seguir un orden lógico que se conoce como “Cadena de Supervivencia”, de lo contrario, pierde eficacia:

Antes de activar la cadena de supervivencia, debe reconocer que el paciente esté inconsciente (no responde, no respira)

Pasos a seguir ante un ahogo por inmersión:

  1. Llamar de inmediato un servicio de urgencia. Pedir ayuda. Solicite un DEA (desfibrilador externo automático)
  2. Secar al paciente evitando así la hipotermia.
  3. Inicie maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP). 30 compresiones
    – Sitúese al lado de la víctima
    – Aparte o quite todas las prendas de ropa que cubran el pecho de la víctima: necesita poder verle la piel.
    – Coloque la palma de la mano en el centro del pecho, entre los pezones.
    – Coloque la base de la palma de la otra mano sobre la primera.
    – Estire los brazos y colóquese de forma que sus hombros queden justo encima de sus manos.
    – Comprima fuerte y rápido. En cada compresión presione hacia abajo 5 – 6 cm, esto es bajar un tercio del tórax, valido para niños y  adultos.
    – Al finalizar cada compresión, asegúrese de permitir que el pecho de la víctima vuelva a su posición original.
    – Administre las compresiones de forma regular a razón de 100 -120 compresiones por minuto.
    – Utilice el DEA siguiendo las instrucciones del fabricante.
    – Realice respiración artificial 2 insuflaciones cada 30 compresiones sólo si conoce la forma de hacerlo y está capacitado, de lo contrario no pare entre las compresiones.
  4. Las compresiones deben continuar hasta que llegue la ayuda del personal de rescate.

Además de conocer cómo actuar en estos casos, el llamado de los especialistas es a prevenir este tipo de situaciones, especialmente en los menores. Hay recomendaciones específicas en cuanto a características de las rejas, escaleras, alarmas de caídas, toldos, etc. Pero lo principal es que los niños deben estar con la supervisión de un adulto de forma constante.

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Programa Educación y Promoción de la Salud