A través del convenio colaborativo entre la Universidad Andrés Bello y el Comando de Salud del Ejército, los alumnos del  CREM I se encuentran desarrollando diversas pruebas físicas, de análisis y movimiento en el marco del proyecto desarrollado para la Institución llamado SAFE (Salud y Análisis de la Actividad Física en el Ejército de Chile), que busca determinar los niveles de actividad física y salud del personal del Ejército de Chile, y en base a estos resultados, generar un programa de intervención que mejore sus parámetros fisiológicos, físicos y deportivos, optimizando las condiciones de salud de los integrantes de la Institución.

Este programa de intervención de seis meses de duración, consta de cuatro estaciones específicas, donde son evaluados 4 alumnos por hora. En la primera de ellas se realiza una encuesta nutricional, que busca conocer los hábitos alimenticios de los sujetos, en términos de horarios, alimentos predominantes, porciones ingeridas, entre otros. Además, se realiza una evaluación antropométrica, de pliegues cutáneos, se estima el porcentaje de grasa corporal, se mide la circunferencia de cintura, para determinar el riesgo cardiovascular y se toma la presión arterial.

En la segunda estación se realiza una evaluación de fuerza máxima muscular, a través de ejercicios como press de banca (trabajo con pesas que ejercita la parte superior del cuerpo) y sentadillas.

En la tercera estación se realiza un análisis funcional del movimiento  a través de diversos ejercicios guiados por el profesor.

Por último, en la cuarta estación se mide la capacidad cardiorrespiratoria y fatiga en una prueba simultánea. La evaluación cardiorrespiratoria se efectúa a través de un equipo llamado Ergoespirómetro, mediante el cual se realiza una evaluación directa del consumo de oxigeno. “Esta es una de las pruebas más largas que nos entrega datos reales de la capacidad cardiorrespiratoria del sujeto, que son muy importantes para mejorar la respuesta física al entrenamiento y mejorar su condición de salud desde lo cardiovascular” explica Claudia Miranda, Kinesióloga de la Universidad Andrés Bello.

Además, en esta estación se evalúa la fatiga desde el punto de vista electrofisiológico, analizando en qué unidad temporal la frecuencia disminuye para establecer el tiempo en el cual se produce la fatiga del sujeto y aumenta la probabilidad de daño, ya que se reduce la capacidad del músculo para generar fuerza y eso podría condicionar la estabilidad de una articulación.

El proyecto, que busca mejorar o reducir los niveles y factores de riesgos cardiometabólicos, está a cargo del Kinesiólogo Daniel Jerez, del Laboratorio de Ciencias de la Rehabilitación de la Universidad Andrés Bello y se realiza con el apoyo de la Macro Zona de Salud Santiago Centro Oriente.