Si bien la pandemia ha afectado y continúa afectando nuestra salud mental, la capacidad de reconectarnos a través del Día Mundial de la Salud Mental 2022, nos brindará la oportunidad de reavivar nuestros esfuerzos para proteger y mejorar la salud mental.

Se han cuestionado muchos aspectos de la salud mental; y ya antes de la pandemia en 2019, se estimaba que una de cada ocho personas en todo el mundo vivía con un trastorno mental. Al mismo tiempo, los servicios, las habilidades y el financiamiento disponibles para la salud mental siguen siendo escasos y están muy por debajo de lo que se necesita.

La pandemia de COVID-19 ha creado una crisis mundial para la salud mental, alimentando el estrés a corto y largo plazo y socavando la salud mental de millones. Las estimaciones sitúan el aumento de los trastornos de ansiedad y depresión en más del 25% durante el primer año de la pandemia. Al mismo tiempo, los servicios de salud mental se han visto gravemente interrumpidos y la brecha de tratamiento para las condiciones de salud mental se ha ampliado.

Debemos profundizar el valor y el compromiso que otorgamos a la salud mental como individuos, comunidades y en la Institución e igualar ese valor con más compromiso. Debemos fortalecer la atención de la salud mental y las medidas preventivas que eviten o retrasen su aparición.

El estigma y la discriminación siguen siendo una barrera para la inclusión social y el acceso a la atención adecuada. Lo que es más importante, todos podemos desempeñar nuestro papel para aumentar la conciencia sobre qué intervenciones preventivas de salud mental funcionan y el Día Mundial de la Salud Mental es una oportunidad para hacerlo colectivamente.