Este año el lema será: “Poner fin a las desigualdades. Poner fin al SIDA. Poner fin a las pandemias.”

El 1 de diciembre de cada año se conmemora el Día Mundial del SIDA. Ese día gente de todo el mundo se une para apoyar a las personas que viven con el VIH y recordar a las que han fallecido por enfermedades relacionadas con el SIDA, constituyéndose en un hito central en la promoción de los mensajes sobre VIH/SIDA en todo el mundo.

La ONUSIDA (Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/Sida) en Marzo2021, adoptó una nueva Estrategia mundial contra el SIDA 2021-2026 para conseguir que todos los países y todas las comunidades estén en camino de acabar con el SIDA como amenaza para la salud pública para el año 2030.

Desde que se notificó el primer caso de VIH en 1981, han pasado cuatro décadas y la infección sigue amenazando al mundo. Se está lejos de cumplir el compromiso compartido de acabar con el SIDA, pero no por la falta de conocimientos o medios, sino por las grandes desigualdades estructurales que dificultan que se apliquen soluciones efectivas para la prevención y el tratamiento del VIH.

A la fecha, la epidemia supera los 37 millones de personas infectadas en el mundo, de las cuales 1.7 millones corresponden a personas bajo 15 años de edad. Anualmente adquieren la infección cerca de un millón de personas y fallecen unas 700.000.

Los grupos de población clave (personas que se inyectan drogas, personas que mantienen relaciones homosexuales, entre otros), representan el 65% de las nuevas infecciones por el VIH.

En Chile, el primer caso de SIDA fue notificado en 1984 y desde entonces la notificación de casos ha ido en constante aumento. Según estimaciones de ONUSIDA, al año 2020, en Chile había 77.000 personas viviendo con VIH. La epidemia afecta mayoritariamente al 85% de los hombres en plena actividad laboral y sexual.

En julio 2021, un nuevo informe de ONUSIDA reflejó que los confinamientos por COVID-19 y otras restricciones han disminuido en forma importante la realización de las pruebas del VIH. En muchos países esto ha provocado caídas pronunciadas en los diagnósticos del VIH, las derivaciones a los servicios de atención sanitaria y el inicio de los tratamientos para el VIH.

Si se quiere poner fin al SIDA para 2030, se debe acabar en forma urgente con las desigualdades económicas, sociales, culturales y legales de todo el mundo

Hacer frente a las desigualdades, además de ser un elemento central para acabar con el sida, preparará mejor a las sociedades para vencer la COVID-19 y otras pandemias, y servirá de apoyo para la recuperación económica y la estabilidad. Si se logra abordar la desigualdad, se salvarán millones de vidas y la sociedad en su conjunto saldrá beneficiada.

Dra. Rossana Bencini J.
Programa Preventivo Vigilancia Epid. Enfermedades Transmisibles y Subprograma VIH